Agujerear.
Que los pensamientos e ideas y las acciones y los actos, las conversaciones, los diálogos sean una manera de escapar del verbo absolutizar, y nos permitan ir más al fondo de los aconteceres y nos dejen mirar desde diferentes lugares y ángulos, y así no solo quedarnos con la idea fija, inmóvil, representativa, idéntica, que reposa sobre cliches que anulan la experiencia de relativizar, pero no en el sentido de no darle importancia a determinada cuestión, sino que relativizar es fraccionar, contextualizar, agujerear lo que sucede o lo que se piensa, des-absolutizar para escapar hacia otras posibilidades, hacia algo diferente, distinto, nuevo, novedoso. Impedir que la parte se haga pasar por el todo.