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Mostrando las entradas de abril, 2026

Elementos.

Muchas de las cosas que digo, muchas de las cosas que pienso y que escribo son hijas de los años que estuve encerrado en una pieza, viviendo la experiencia de la soledad, entre libros, canciones, la radio y el ruido del silencio de las noches de la ciudad.

Mágico.

Estaba recordando que tratar de hacer una canción o un poema o simplemente escribir o canturrear, incluso pensar ideas y hacer movimientos mentales relacionando textos que estoy leyendo, actividades estas que llevo a cabo cuando estoy solo, es decir en soledad, me conectan profundamente con el alma, con el espíritu, con el éter, con lo divino, con aquello que está pero no se ve, ni se puede explicar, esos lugares podríamos decir artísticos, filosóficos, poéticos y musicales son, pareciera, mágicos, ilusiones de eternidad ontológica.

Apuntes.

Hace dos días que llueve, me gusta salir a caminar debajo de la llovizna de noche, y en otoño aún más. Fui a comprar tabaco y chocolate cerca de las 22 hs. No andaba nadie por las calles de esta seudociudad. Estuve por la tarde leyendo apuntes y tomando más notas.

Piedra filosofal.

Mi ansiedad es artística, filosófica y musical. Mis inquietudes bordean esos caminos. Me gusta dialogar con discos y canciones, con libros, con el cine y el video. Me gusta la tecnología incluso para acercarme por esos lugares.

Escritura de sí.

Leí algo de Foucault, el capítulo 18 de Ética, estética y hermenéutica, editorial Paidós, que habla sobre la escritura de sí, de la importancia de escribir tanto como la de leer, escribir sobre uno y sobre lo que a uno le interesa para releer lo que se escribe en posteriores ocasiones y tomarlo como una hoja de ruta.