Día lluvioso por la mañana, dormí hasta media mañana, aire frío de entrada al otoño. Viajé a Totoras bajo el agua prudentemente. Luego a la llegada almorzamos en familia por el día de Pascuas, bullicio familiar, charlas distraídas, comentarios al pasar hasta que la reunión se dispersó. De regreso a Totoras a dejar a la tía Clelia en la residencia para mayores, y antes de retomar el camino a casa fuimos a tomar un café a la estación. Leí el diario y al terminar ya regresamos bajo la tarde que se cerraba sobre la ruta nacional 34. Leí algo de Foucault, el capítulo 18 de Ética, estética y hermenéutica, editorial Paidós, que habla sobre la escritura de sí, de la importancia de escribir tanto como la de leer, escribir sobre uno y sobre lo que a uno le interesa para releer lo que se escribe en posteriores ocasiones y tomarlo como una hoja de ruta. Al rato pasó Bruno a charlar después de algunos meses que no lo veía. Charlamos una hora y se fue. Más tarde cenamos por separado...